viernes, 17 de diciembre de 2010

SILENCIO

Adoro los silencios porque me fabrican más fuerte
Los recojo de sus esquinas porque denotan la fragilidad de los otros
El deseo de no opinar es más fuerte que la sinceridad de los vástagos competidores
Y mientras tanto, sigo conformándome en el valle de anónimos

3 comentarios:

Belén dijo...

Eres fuerte si aguantas los silencios, yo algunos no los quiero ni oír

Besicos

malaika dijo...

Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja

Pablo Neruda
:-)

Mónica dijo...

genial!!! sin más!!

Mar, ¿qué estás hablando?
Una pregunta eterna.
-Tú, cielo, ¿qué respondes?
El eterno silencio.