lunes, 25 de mayo de 2009

TEFÍA: Recuerdos de un campo de concentración

La lluvía me vuelve a perseguir. Parece como si no se quisiera perder nunca ningún acontecimiento importante de mi vida. Allí dónde mis entrañas se excitan, aparece siempre ella, fiel a su cita. Hace unos minutos hacía un sol radiante. Desde que entré en este lugar donde ahora me encuentro, las nubes se volvieron grises, y mientras leía las lineas intermedias de un libro de Murakami, comenzó a llover. Una lluvía fina, de esa que moja pero no empapa. Presagio que algo está a punto de suceder. Sentado en el pasillo superior de un claustro, puedo oír el crujido de las maderas en el suelo y las gotas caer en la fría teja rojiza del tejado. Más abajo se escucha el goteo chorreante e incesante de una fuente central que domina un patio con tres árboles floridos. Es mayo y el lugar se torna encantador: Estoy en el Convento de Santo Domingo de La Laguna en Tenerife.
Hoy voy a conocer a Octavio García que durante tres años, fue encarcelado en un campo de concentración para vagos y maleantes bajo una antigua ley promulgada durante la II República y recrudecida durante el franquismo. Su delito fue ser homosexual, su lugar de reclusión: La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en la isla de Fuerteventura.
Octavio llega acompañado por Miguel Ángel Sosa Machín, un profesor de historia que ha relatado en su libro Viaje al centro de la infamía, todo lo que aconteció en aquel campo de concentración desde 1954 hasta 1966 en el que permaneció abierto. Octavio tiene ya 78 años, pero aún puede caminar sin ayuda, su mirada es profunda. Goza de salud y de un gran sentido del humor. Nada más acercarme a él, le pido con respeto su permiso para poder grabar su testimonio a lo que accede sin ningún problema.
Miguel Ángel Sosa describe que Octavio era una losa de silencio cuando después de varios años le preguntaban por Tefía porque Octavio, al igual que el resto de lo más de 100 presos que pasarón por aquel campo de cocentración, tenía miedo a sacar sus fantasmas del pasado. Pero Octavio logró enfrentarse a ellos, y es más, confesó que fue una liberación para él poder contar todas las humillaciones y maltratos a las que le sometieron en aquel inmundo lugar, al que asemeja a los campos de exterminio nazi." Solamente faltaban las cámaras de gas" comenta estremeciéndose. "Olvidar es algo muy peligroso" , "Los homosexuales en esa época fueron unos héroes, porque estaban solos ante el peligro y lograron afrontar su condición con gran valentía", comenta el autor del libro, ante la mirada y los suspiros de asentimiento de Octavio. El poco público que se congrega en la sala de conferencias escucha en silencio, Octavio da gracias a Dios por estar vivo. Se confiesa católico no practicante, pese a reafirmar que recibió en su juventud, una severa educación religiosa en los Salesianos de donde salió, por suerte, virgen, recalca con satisfacción. Después de luchar durante años en los despachos logró que el estado le pagara una indemnización de 12 mil Euros( 2 millones de pesetas). "Dinero que no pagará jamás todo el sufrimiento que padecí en mis tres años en Tefía" , me comenta antes de que me despida de él y me pida por favor, que no me olvide enviarle por correo las fotos que le he hecho esa tarde noche.

video

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No se abre el video.

Iván López dijo...

tendrás problema con la conexión. en mi ordenador sí se abre.

almassy dijo...

DIOS, iván, realmente me ha conmovido, el video es precioso, el testimonio, el relato. Maravilloso...Gracias de verdad. Gracias por estos cachitos de periodismo auténtico. Sigue investigando y mostrándonos todo esto.
besoss

El hada del Sur dijo...

Genial articulo. Sigues siendo el mejor.
Un beso

GUERRERO CANARIO dijo...

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