lunes, 5 de julio de 2010

HAZME LO QUE QUIERAS

Él llamó, tecleó su código y enseguida apareció. Se corrieron al mismo tiempo diciéndose cosas guarras al oído. Luego ella lo tentó y le invitó a quedar. Nunca se habían visto. El encuentro fue sorpresivo. Ella lo imagino menos guapo. Él más joven. Fueron al café. Fueron al Hostal. Se desnudaron al pie de la cama. Así permanecieron 2 minutos largos sin decirse nada y sin poder tocarse. Decidieron volver por sus caminos. Ella entró en casa. Llenó la bañera. Se masturbó pensando en él. Más tarde salió a hacer footing hasta que los 5 kilómetros acabaron con su resistencia. Se paró, para poder respirar. Él eligió la tarjeta azul que su novia había elegido para la boda. Luego la llamó. Tecleó su código en el teléfono y enseguida oyó su voz exhausta. La tengo dura, qué quieres que te haga. “Hazme lo que quieras” respondió ella

7 comentarios:

Mónica dijo...

Hemos dejado de tocarnos..de mirarnos..de besarnos...hemos perdido el contacto físico, triste, pero cierto.
no me gustaría estar en la piel de ninguno de ellos...me refiero a los tres...
q´es lo peor?? q nunca lo sabrás???

Lorenzo Guerra dijo...

hemos perdido los detalles,aquellos que hacen mas profunda y mas gozoza la pasion.

miss Desastre dijo...

intenso

la mente, no la de todo el mundo,
puede ser un arma muy poderosa

la imaginación llega donde deseamos

la realidad a veces no

ojalá no ocurriera así

pero no lo encuentro frío
lo encuentro sincero

En el camino dijo...

Ambas cosas son ciertas...
lod e dejar de tocarnos y lo de utilzar la mente como un arma muy poderosa...

y a veces
la idea de no conocer a la otra personas agudiza la imaginación...

Si embargo la falta de relación afectiva mediante el contacto cada vez es más acentuado en parte por culpa de internet. Por ejemplo, ya no se queda en la cafetería, quedamos en facebook ;-)

Tom dijo...

Yo sigo siendo incapaz de saber como e suna persona si no es hablando cara a cara en un bar con una cerveza, bueno lo del bar es por vicio, me vale cualquier otro lado.

malaika dijo...

Parece raro pero aun sucede. El pudor en algunas personas es más inmenso de lo que creemos. Por eso utilizamos la mente que es infinita y en la que podemos jugar, hacer y deshacer a nuestro antojo haciendo en cada momento lo que queremos y nos da la gana.
Utilizar la mente puede llegar a ser muy divertido y por supuesto la buena compañía también para que negarlo.
Siempre se dice que hay que darle rienda suelta a la imaginación y creo que en estos casos ayuda mucho aunque no siempre claro, como en todo siempre hay una parte positiva y otra negativa.
Muy interesante Iván muchas gracias como siempre :D

Anónimo dijo...

No lo creo
Prefiero jugar al veo veo