lunes, 1 de marzo de 2010

VINCET Y EL GIRASOL



Sin mediar una sola bocanada de aire, el pétalo del girasol en un campo de Girona cayó a la tierra húmeda cuando el atardecer pintaba su ocaso. Al mismo tiempo, a unos cientos kilómetros de allí, en Arles, sur de Francia, Vincent perdía su oreja, que caía ensangrentada a chorros en la madera de un bar. Gauguin había tenido la culpa. Desde ese día, Vincet no volvió a ser el mismo.

3 comentarios:

Mónica dijo...

¡ME GUSTA TU TEORÍA DEL CAOS.....!

ya lo sabes....el caos es justo,no?

BRILLI-BRILLI dijo...

Estupendo momento artístico en tu blog,me ha encantado y te felicito!

Besos

Iván López dijo...

El caos es Justo , sin duda Monic ;-P