miércoles, 1 de septiembre de 2010

CENSURA TELEVISIVA EN TURQUÍA

Hola a todos.
He vuelto después de un periplo vacacional por Turquía. A lo largo de las próximas semanas hablaré de este magnifico país, rico en cultura y tradiciones y de los lugares que visité. Pero comenzaré relatando algunas anécdotas que me pasaron en este país que pretende o pretendía ser europeo.
Me hospedé en Estambul pero después de unos días decidí adentrarme en el interior del país. Para ello compré un billete de guagua para viajar a Efeso y Pamukkale, dos ciudades históricas al sur de la península de Anatolia. El trayecto era nocturno y duraba 12 horas en línea regular incluído un transbordo en ferry para cruzar el mar del Mármara.
Doce horas dan para mucho y sobre todo para entender un poco la idiosincracia de este país. Viendo la televisión turca flipé en colores. Dos películas me bastaron para entender que no estoy en un país totalmente democrático y mucho menos laico como pretender dar a conocer sus políticos, aunque si hablamos de democracia, tampoco España está para tirar cohetes, pero a lo que iba. En mi trayecto pude ver dos películas que emitían en un canal de la televisión turca. La primera de ellas Indiana Jones y al última cruzada. Todo cinéfilo y no cinéfilo sabe que esta película cuenta con una excelente secuencia de acción con una persecución en lancha motora por los canales de Venecia. Bien, en esta secuencia Indy es perseguido por una secta turca que no deja de dispararle en todo momento. Pues bien, la censura turca se carga de cuajo la secuencia al igual que otras similares a lo largo de la película. Aún sin salir de mi asombro , el conductor cambia de canal y observo una obra de teatro de comedias de situación. Transcurren los minutos y veo que la trama principal de la obra se basa principalmente en burlarse de las mujeres o tratarlas como una marioneta, y es más, hasta las abofetean y empujan mientras el público se ríe con estas situaciones. No me hace falta saber lo que dicen, con lo que veo me basta para indignarme hasta la médula.
Pero aún hay más, luego echan mi admirada película Revolutionary Road. En la última secuencia en la que la protagonista interpretada por Kate Winslet se practica una aborto y en un plano de travelling en retroceso podemos ver su falda con una mancha de sangre. El censor de turno no duda en censurar dicha imagen difuminándola con un círculo. Sin tiempo para digerirlo, a mi lado una pareja de jóvenes franceses que he conocido cuando subía a la guagua, se besan acarameladamente. De pronto, justo detrás de mí, una mujer con un velo islámico comienza a gritar y a recriminarles que no lo hagan, estamos en Ramadán. La mujer se desgañita contra los franceses hasta que se calma. Prosigo mi marcha y en la siguiente parada de descanso, la mujer se levanta para bajar de la guagua, atónito observo como en la parte inferior de la gabardina que le cubre hasta los tobillos, se extiende una gran mancha de sangre. Atónito vuelvo a fijar mi mirada en la tele. Esta vez no hay censura, en la obra de teatro siguen golpeando a las mujeres para el descojone general del público. Aún quedan 8 horas de travesía, así que intento colocarme como puedo en el sillón y echar una cabezadita con el miedo en el cuerpo y esperando que la mujer no me agarre por el cogote al ir en pantalones cortos mientras duermo.
PD: Turquía se autodenomina país laico y pidió la adesión a la Unión Europea. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que eso se cumpla.

1 comentario:

Luis dijo...

Bienvenido!!!
Eso mismo viví el año pasado en Konia. Mi mujer levaba el pelo suelto y un vestido ceñido y las miradas eran como piedras que golpeaban.
De todas formas somos de la idea de que "Allí donde fueres haz lo que vieres", respetamos sus ideas y costumbres aunque no estamos de acuerdo con ellas.
Turquía es un país precioso, lleno de contrastes, olores, colores, religiones y culturas. Merece la pena visitarlo y, sobre todo, hacerlo alejándose de las rutas turísticas.