jueves, 7 de julio de 2011

EL DERECHO A CAGAR

Exijo mi derecho a cagar libremente. Lo invoco como necesidad humana igualmente equiparable a mis derechos fundamentales como persona. La sociedad occidental está estreñida en su pensamiento y en su concepción de las necesidades. Un ejemplo ramplón pero significativo ,es el derecho a cagar en la calle. Ojo, no confundir con vía pública. Sí hablo de esos momentos en los que te entran los retortijones y has de echar mano, de lo primero que tengas a tiro. Sea un servicio de un bar, cafetería o edificio público o esquina recóndita de la calle. Cagar en la calle no es cívico. Lo sé, lo dicen los manuales del perfecto ciudadano que pese a que castiga que un perro o el propio ciudadano deje su moñiga en un jardín apartado, se niega a castigar el racismo, la desidia política u otras cosas por el estilo igualmente cercanas a la mierda. Es lo que yo llamo Coprohipocresía.

Pero es que hoy me he levantado cagando leches como podrán apreciar y nunca mejor dicho, porque después de degustar un delicioso café en una deliciosa cafetería me dirijo al baño y puedo leer un cartel que reza “SOLO PARA CLIENTES” entiendo que el estado de derecho ampara el derecho de admisión y de utilización de un espacio privado , pero es como negarle el agua al sediento. Es más, en mis viajes por Europa y sobre todo, en las ciudades más grandes tipo Londres o París, cagar o mear, aunque sea en una zona no molesta y en la calle te puede costar una multa y si necesitas hacerlo has de pagar un euro como mínimo para un baño público. En Londres en más chungo aún. Algunos bares y restaurantes se ahorran la molestia por los malos olores y no incluyen servicios en sus negocios. O sea que como pidas una ronda de cervezas o un plato de judías, te veo saliendo del local una y otra vez para buscar un puto sitio donde depositar tu excremento amarillo o marrón según se tercien los jugos estomacales en tu intestino. Y esto no puede ser. Es inadmisiblemente en una Europa democrática. Por eso Exijo, el pleno derecho a cagar libremente en locales y espacios privados callejeros simplemente  por una razón de caridad humana y aunque este artículo sea una verdadera cagada...

PD: Tiro de la cisterna...
como verán no he creído conveniente ilustrar este post con una fotografía por motivos obvios de higiene.
Gracias


2 comentarios:

Sensaciones dijo...

cuánta razón tienes en todo lo que dices...

Un beso

Ire Zireja dijo...

jajaja, buenísimo Iván...qué decirte de África, dónde niños y niñas juegan con el agua cagada que viene de todos los pueblos donde cagar es algo natural..