lunes, 25 de enero de 2010

INFANCIA SALVAJE y PSICONALISIS INFANTIL :DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS


Hoy me toca volver a hacer de crítico de cine. Hacía tiempo que tenía ganas de ver Donde viven los Monstruos, la última película de Spike Jonze, un realizador de video clips metido a cineasta y que ya me había dejado un buen sabor de boca con sus dos anteriores películas Cómo ser John Malkovich y Addaptation: El Ladrón de Orquídeas.

Las imágenes que había visto pintaban bien y viniendo de este realizador espera encontrar algo que las salas de cine en Tenerife habían mantenido apenas dos semanas en cartel. Me extrañaba mucho esta circunstancia así que confiado en que lo que otros calificaban de película rara, pensé que iba a sorprenderme de grata manera (Normalmente me gusta lo que la gente en general califica de raro) .

Y vaya si me sorprendió. Lógicamente Donde viven los Monstruos no es una película fácil de digerir. Primero porque su director trata de una manera cruda y oscura la infancia de su protagonista basándose en el relato de un libro infantil de Maurice Sendak. Lo escribió en 1963 y relata la historia de Max, un niño incomprendido y rebelde, que se escapa de casa al no aceptar la relación de su madre divorciada con un nuevo hombre. El niño no se siente querido y tras una fuerte discusión con ella, la muerde y se escapa de casa. Luego en un pequeño barquito, arriba a una isla habitada por monstruos que lo adoptan y lo coronan rey. Desde ese momento, en plena libertad, podrá hacer todas las travesuras que quiera.
En este sentido La película me decepcionó bastante porque si en sus anteriores películas Jonze había cuidado sus guiones, en esta, el texto brilla por su ausencia. Tuve que revolverme en varias ocasiones en mi sillón porque el segundo acto de la película pasa sin pena ni gloria. No ocurre nada y el director se limita a demostrar una serie de juegos violentos, envidias, celos y rabietas de las criaturas y su recién nombrado rey. Sin embargo, me tengo que rendir ante su excelente e intachable dirección, cámara en mano y de su gran estética visual a la que dota a unas imágenes oníricas difíciles de olvidar. Sí es cierto que la película invita a la reflexión de los adultos, y según mi parecer, intenta jugar con nosotros a descubrir si nos queda algo de nuestra infancia. Si esto es así, lamento pensar que haya perdido mi espíritu infantil, algo que me preocupa. Pero por otro lado siento la esperanza de que mi espíritu y complejo de Peter Pan sigue inerte porque el realizador nos muestra el punto de vista de un niño cruel, egoísta, histérico, violento.Todo lo contrario a lo que fui en mi infancia(más bien un niño introvertido y callado). Esta forma de ser engrandece la sed de protagonismo y niñería del prota. En este sentido, el joven actor Max Records, lo borda aunque no pare de chillar y correr como un becerro organizando guerras y dando el cante con sus rabietas. Justo lo que no soporto de los niños: su egoista impertinencia. El personaje me agobia, me saca de la película. Quizás lo mejor del film es su tramo final, cuando el chico se da cuenta, reflejado en su mejor amigo entre los monstruos,: Carol, que es su viva imagen. Hay una secuencia en la que Carol, en un ataque de rabia, le arranca un brazo a uno de sus compañeros como si no le importara nada. Es en este punto, cuando reflexiona el niño protagonsita se ve reflejado en su amigo, y cuando entonces, acepta su responsabilidad y toma una decisión adulta.

No creo que esta película la entiendan los niños, una película con altos y bajos, pero valiente, que sin duda no dejará indiferente a nadie y que será odiada y venerada en el futuro.
video

2 comentarios:

BRILLI-BRILLI dijo...

No he tenido el gusto de disfrutarla,pero ya me han llegado a mis oidos las mismas críticas que las tuyas..un guión desmejorado que no llega a enganchar.Aún así no me la perderé.
Besos

Mónica dijo...

Desde mi punto de vista el mensaje de la pelicula esta dirigido a los adultos a comprender que cuando un niño reacciona así es que sufre por algo y está reclamando nuestra atención, sin embargo, la película te la cambio, como se dice en mi barrio, por un cartón de huevos