miércoles, 26 de agosto de 2009

FETICHE 6

Ni era muy tarde ni muy temprano para volver a casa pero el sujeto A llevaba varios minutos sentado en el banco de espera en la estación de autobuses. Hacía calor, el pliege posterior de la rótula de su pierna estaba empapada por un sudor húmedo. El aire acondicionado chorreaba su condensación. Los pasajeros iban y venían mientras él, evadido, leía un libro con las piernas cruzadas y empapadas . No era la mejor forma de combatir del calor pero sí de pasar el tiempo hasta que llegara su autobús. Por lo tanto el sujeto A, vistiendo unos pantalones negros, de tez morena, cara fina y perfilada, ni muy alto ni muy pequeño, ni muy gordo ni muy delgado ni muy corto ni muy perezoso bostezaba después de un agotador día en la playa. Estaba a muy pocos minutos de concluír una nueva novela de bolsillo, lo que suponía que podría empezar a leer el gran tocho de 1200 páginas que su amigo Sujeto C le había recomendado entre zambullida y zambullida en la playa. Hasta aquí todo era tranquilidad para el Sujeto A que sólo prestaba atención a su lectura.
Sin embargo, por la izquierda del banco apareció la sujeta B. La sujeta B comenzó a merodear por allí. Primero dio una vuelta por detrás del banco, luego fue a la maquina de Cocacola de enfrente para saciar su sed con un trago de cafeina azucarada. Fue el momento en el que Sujeto A se percató. La visión de la sujeta B sudorosa, tragando con ansias el refresco le desentonó del párrafo 934 de la página 235 del libro que leía. Intentó seguir pero ya no fue igual. La sujeta B se acercó. se sentó junto a él y esperó. El sujeto A rezaba para que esperara su mismo autobús mientras miraba la vestimenta de la sujeta B de reojo. Una minifalda color caqui y una camisilla blanca. Tatuaje floral que recorría el talón de aquiles. Aros en las orejas y un pequeño pendiente en la nariz. Pelo recogido, uñas pintadas de negro y dientes blancos. Tez morena ni muy guapa ni muy fea, simplemente atractiva.El escaner, a caballo con un ojo en las lineas de su libro, fue inmediato . El sujeto A, se sintió seducido. La sujeta B no paraba de rascarse el brazo. Diseña tirabuzones con su cabello. Sacó el movil de su bolso lo miró, lo volvió a meter en el bolso. Mirada a la izquierda, mirada a la derecha, cruce de piernas. Mano a la barbilla. Todos estos movimientos no inmutaron a el Sujeto A que de vez encuando se hacía el interesante mirando por encima del libro hacia la izquierda como si quisiera buscar algo. Aunque lo que encontró fue la mirada cómplice de la sujeta B. Se inició así un vals de miradas de reojo perdidas, sujeto A cruza las piernas. Sujeta B se humedece los labios. Sujeto A , se mese el pelo. Sujeta B se acaricia el cuello. Sujeto A se sube las gafas. Sujeta B tira de su aro. Sujeto A pasa página. Sujeta B aprovecha el momento y le mira. Así en un sin fin de movimientos paralelos, danzando como un ritual de apareamiento. Sin mediar una palabra, en un puro coro que interpretaba el lenguaje de sus gestos. Sujeto A mira el reloj, Sujeta B , se levanta. Sujeto A la ve pasar por delante de él. Sujeta B se coloca bien la falda. Sujeto A mira a su derecha y descubre unas braguitas naranjas transparentes. Las coge las aprieta entre sus dedos y las huele. El aroma no se aleja ni cuando  alza la vista para buscar a la dueña, pero la  sujeta B ya se ha marchado. En consecuencia, Sujeto A pierde su autobús sin darse cuenta.
Pero esa noche se va a la cama con una sonrisa. Contento, disfrutando del olor de ellas bajo su almohada.

1 comentario:

La niña mala dijo...

Un relato sexy y sugerente (y por supuesto fetichista), lo único que me choca ese morbo con el sujeto A y el sujeto B... los observa un detective??

Un blog interesante

Salu2