viernes, 6 de noviembre de 2009

RETRATOS DE UN INSTANTE


LA CAMARERA DEL CAFE DE AMELIE

Fue en una de mis incursiones en Montmatre en Paris. Bajaba de visitar el Sacre Cor y me aventuré en el barrio de Amelie. Visité la tienda de frutas donde la protagonista de la película iba a comprarle las alcachofas al señor Colignon, en el 56 de la rue des Trois Frères. Dos manzanas más adelante y cuesta abajo, un hippie de barba blanca y alargada paso delante de mí, vistiendo una túnica azul con encajes plateados. Parecía salido de una película de Bollywood. Montaba una bicicleta, donde cargaba su vida a cuestas. Debía de ser por allí, pensé. Ojenado el mapa callejero
buscaba el número correcto de la calle, estaba cerca pero no atinaba a encontrar el bar de la película. Desde la acera vi un callejón. Un camión tapó mi visión durante unos 10 segundos. Cuando recobré visión del fondo anterior, la esquina del callejón estaba ocupada por ella. Fumaba un cigarro, su cara denotaba el cansancio y el estrés. Estaba claro que aquella muchacha necesitaba un respiro. Vestía un delantal morado y una camisa blanca. Labios gruesos y una melena corta morena. Exhalaba el humo al compás de sus fuertes respiraciones. Me detuve un momento a fotografiarla hasta que aplastó el cigarro contra el asfalto y volvió sobre sus pasos hacia mi punto final. Allí estaba el Café de 2 Moulins el mismo de la película de Amelie, me había guiado sin saberlo, sin apenas saber que formaba parte de la película que ahora se confeccionaba meticulosamente en mi cabeza. Mi compañero Dani y yo entramos y la vimos limpiando la barra. Chapurreando el francés pedí dos cervezas de litro y medio que recomendaban en la carta. Las sirvió en una gran copa alargada de unos 20 centímetros de altura. Mientras brindábamos a su salud y a la de Amelie.

1 comentario:

Sensaciones dijo...

me hiciste recordar mi viaje a París...tengo que volver...

Un beso!!